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Diego Presidente?

"O brado redumbante" (en español, El grito rotundo) es una miniserie de mucho éxito en el canal O´Globo de la televisión brasileña, en el capítulo emitido esta semana y penúltimo de la zaga, el protagonista es presidente de Brasil por 24 horas y una de las actividades de ese peculiar día es visitar la Casa Rosada con el fin de cerrar acuerdos bilaterales con su par de Argentina... Y a qué no saben quién es el Mandatario argentino? El personaje se llama "Don Armando", pero la interpretación está bastante bien lograda, pasen y vean...
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La Etisalat Cup al día


Oliveira volvió a convertir para Al Jazira
 Pasó la séptima fecha de la Copa Etisalat y pasó también el huracán Al Jazira, que en su estadio borró de la cancha a Al Ain y ya se encamina a ganar este grupo A donde la sorpresa es Dubai Club, el vencedor de Al Wasl, que al tiempo que marcha último cómodo en la liga, ocupa el segundo puesto de esta zona.
Al Jazira fue más del principio al fin del partido ante un Al Ain que no contó con sus figuras Scocco y Gyan y eso resintió la estructura de este buen equipo. El gordo Bare sigue imparable y metió dos goles, mientras que Ibarahim Diaky y Ricardo de Oliveira completaron la goleada de un Al Jazira que jugó dos tercios del partido con un hombre menos por la expulsión de Abdulraheem Juma.
Faisal, de Emirates, se lleva puesto al volante Alawi
El Grupo A se completó con la presentación de los dos colistas, Emirates y Al Wahda, correspondiendo el triunfo final al equipo visitante por 2 a 0. Al Wahda, a pesar de tener varios jugadores afectados a la selección de EAU, dominó el encuentro y, ahora con nueve puntos, se metió en la dura pelea por la clasificación. El capitán Omar Ali Ahmed, a los 37 de la etapa inicial y Hamdan Rashed, a los 12 del complemento, le pusieron su nombre a los goles del vencedor.
El brasileño Edinho, de Sharjah, superando a Marzooq
Por el grupo B, el que comanda tranquilo la caravana es Al Shabab, que derrotó sin inconvenientes a un Sharjah que no logra levantar cabeza en ninguna competición. El equipo verde fue sólido y contundente y llegó a la red muy rápido: A los 13 minutos de juego ya ganaba 2-0 por intermedio de Ciel e Ibrahim Abdullah. El mismo brasileño Ciel redondeó el resultado final en tiempo de descuento.
El jugador de Ajman Abdulrahman persigue a Diane
El escolta Ajman no pudo con el Al Nasr de Walter Zenga pese a haber jugado bastante mejor durante todo el encuentro, a los 43 del primer tiempo Tia Oliver, que está atravesando un gran momento, abrió el marcador para un Ajman que dispuso de varias ocasiones para aumentar pero que se quedó con un gusto amargo cuando, a los 25 de la etapa final Jamal Ibrahim Hussain, en la primera pelota que tocaba tras ingresar minutos antes, marcó el empate definitivo.
Francisco Yeste volvió al fútbol emiratí, ahora juega en Bani Yas
En el partido restante Al Ahli perdió una buena chance de ubicarse en el segundo puesto tras empatar un partido ante el Bani Yas de Gabriel Calderón en el que tuvo todo para ganar. Cuando mejor jugaba Al Ahli, el equipo en el que fue de la partida el querido Fran Yeste se encontró con un golazo, un sablazo cruzado de Saleh Hamad Al Minhalli puso sorpresivamente en ventaja a Bani Yas. Después Al Ahli buscó por todos los medios hasta que encontró el empate a través de la figura del encuentro, el camerunés Achille Emana, a los dos minutos del segundo tiempo. De ahí en más todo fue de Al Ahli, pero el partido concluiría 1-1. Sobre el final, fue expulsado el delantero Andre Senghor, de Bani Yas.




Paternidad y promesas


La historia no empezaba demasiado prometedora para el fútbol: En el rincón amarillo, un Al Wasl plagado de juveniles y suplentes tras la difícil de comprender decisión de Diego de dar descanso a los más representativos argumentando que la situación en el grupo de Copa era prácticamente irremontable. Cabe señalar que, antes de comenzar el partido, los 9 puntos de Al Wasl lo ubicaban solo a uno de Al Ain, equipo que hasta el momento se estaba clasificando en el segundo lugar con diez unidades. Por el lado de Dubai, un equipo que viene sin desarrollar un buen juego durante todo el año, al punto que solo gano un partido (justamente a nosotros) en lo que va del campeonato de Liga y está a un paso del descenso de categoría.

Con este panorama se inició un primer tiempo del  que solo se puede decir, a modo de ejemplo, que durante el mismo la gran mayoría de los 800 espectadores presentes en el estadio de Al Nasr se dedicaron más a mirar sus BlackBerrys que a lo que acontecía en el campo de juego, tan solo un remate de Tariq Ahmed de zurda que despejó el arquero al córner, llegó para sacudir un poco el letargo de esos 45 minutos inciales.

Párrafo aparte para Tariq Ahmed, el chico que debutaba en la era Diego demostró cosas interesantes: flaquito, de tranco cansino y pisador; por momentos nos transportó al pasado por alguna semejanza con un jugador del que solo los mas veteranos, y muy memoriosos, se van a acordar: José Milton Melgar. Talentoso volante boliviano que pasara por Boca y River en la década del 80.

En el segundo, pareció arrancar mejor el Emperador, al punto que a los 15 minutos, tras una falla garrafal de la defensa visitante, Abdullah Abdulrahman tuvo un mano a mano que definió bien, pero fue a dar contra el palo izquierdo del arquero, esa jugada, más un tiro libre de Masood y un cabezazo de Ali Essa fueron indicios de que algo podía cambiar en el partido. Pero solo fue un espejismo, el partido volvió al trámite anodino del primer tiempo, hasta que faltando 15 minutos, la defensa de Al Wasl marcó mal a la salida de un tiro de esquina, no cubrió al lanzador del centro, los centrales no saltaron, el arquero no salió a cortar y el volante Mohammed de Dubai se encontró con un gol impensado. 0-1 y otra vez los fantasmas.

Cinco minutos despues, Feindouno pateó de lejos y débil, el tiro era esquinado pero Rashid se tiró en cámara lenta y la bocha lo superó. 0-2. Dos minutos después, cuando Dubai metió el tercero, todos empezamos a mirar al árbitro, la sensación de que si no terminaba rápido el partido se nos venía otro 0-5 como el del partido de ida, invadió nuestras cabezas sin compasión. 

Por suerte el árbitro lo terminó a los 91 y la tarjeta no fue tan cruel.

Dubai Club, el peor equipo de los Emiratos nos gano el tercer partido al hilo y ya sienten que nos ganan con la camiseta nomás. Terminado en el partido, Diego volvió a cargar contra Marwan (presidente de Al Wasl) quién, otra vez, le prometió variedad y calidad de refuerzos y le trajo poco y barato. 

Promediando el partido, unas extrañas nubes oscuras, raro en esta ciudad de cielos siempre celestes, pasaron sobre el estadio. Para El Emperador, son nubes que parecen haberse instalado en esta irregularidad permanente del equipo.

El partido en fotos
A Fahad Masood el arquero le saco un buen tiro libre
Pichi Mercier volvió al equipo
Tariq Ahmed fue una grata sorpresa

Khalatbari jugó 20 minutos y no influyó


Al Hosani no pudo hacerse eje del juego
La sorpresiva alineación inicial de El Emperador
Abdulrahman tuvo la más clarita de Al wasl
Ali Essa no puede volver a su nivel
Tariq Ahmed y Ali Essa dan batalla en el aire

El Jeque

En noviembre del 2011, en ocasión del partido con Al Jazira en Zabeel, dos periodistas del Diario Clarín y la Revista Viva: Leonardo Torresi (Cronista) y Rubén Digilio (Fotógrafo) estuvieron de visita en nuestro club y nuestra ciudad y redondearon una nota maravillosa que fue publicada por la Revista Viva en su edición del  día 15 de enero de este año.
Aquí transcribimos la versión extendida, antes de su edición final, tal y como fuese redactada por este extraordinario periodista a quién agradecemos su amabilidad y a ambos tan prestigiosos visitantes les decimos que esperamos haber sido buenos anfitriones y les pedimos disculpas por lo que haya quedado pendiente.
Gracias Leo y Gracias Ruben.
El cronista y parte del grupo de Al Wasl-Argentina
Arriba: Ali, Leo Torresi, Rashid Garcia, Saloom y Abdulrahman
Abajo: Rashid Al Shamsi y Humaid

"EL JEQUE"

Un señor serio o pensativo sale con un auto negro por la calle Al Khisab, en suave curva; dobla a la derecha por Al Mirziban: si mirara para atrás vería la boca desbocada del hotel que homenajea a la tierra perdida para siempre abajo del agua. Pero está manejando, y mira para adelante. Escucha a Cacho Castaña. Canta.
Con los años está cantando bastante bien. Va por el tronco y pasa por cinco ramas del barrio con dibujo de palmera. El y su mujer viven en la rama con la letra K. Es la antepenúltima de la izquierda, si uno, al entrar de visita, mira hacia lo que sigue del mar -ya estamos arriba del mar- y queda tonto con la escena del monorriel de altura que por gracia de la perspectiva parece que va a derecho a ser tragado por la boca desbocada.
El señor, al revés, es un vecino reciente que sale del barrio. Deja la palmera y sigue derecho hasta la Sheik Zayed Road, de siete carriles por mano,Va de compras con su mujer y en menos de tres minutos ya están en el Carrefour del Mall of Emirates. Tan rápido como todo: en esta ciudad las autopistas le quedan grandes a los autos.
El Mall of Emirates es el segundo shopping de la ciudad. Es segundo porque el primero, el Dubai Mall, es el más grande del mundo. El Emirates tiene de todo, y además (además de además) tiene una pista de esquí bajo techo.
Que se sepa, el vecino reciente de la palmera todavía no probó esta demencia del entretenimiento   donde toda la nieve se fabrica.

¿Podrá ser que el fuego del hogar de leños del bar St. Moritz, con vantanales a las pistas, esté constituído por cuatro pantallas led que muestran fogatas filmadas?
Pregunta demasiado larga para contestar que no.
Sí. Verdad. Fuego falso: una estufa de televisores.
Pero el calor no importa. Importa que parezca alpino. Para calor, afuera, en Dubai. Y hoy, otoño, hoy no es nada. En el verano -50 grados, tranquilamente- tienen sentido absoluto las paradas de colectivo con puertas automáticas para que no se escape el aire acondicionado.
Calor: no es un detalle que en las referencias sobre desarrollo humano, dentro de los ítem de acceso a los servicios básicos, se especifique que muchos, hasta los humildes, cuentan con aire acondicionado en la casa.
Calor: recomendación de no usar sandalias con suela finita. La planta de los pies se incendia En la página del Ministerio del Interior está el termómetro oficial: con más de 50 grados, hay que parar de trabajar. Es ley.
Pero ahora eso no, ahora estamos en un shopping, en una pista de esquí.
Verdadero.

La pista de esquí está adentro de un shopping. Visto desde afuera, hay una edificación que no se entiende -una forma de gran tortuga o central de fusión nuclear- que está aplastando un edificio, por no decir que están teniendo sexo.
El shopping es el Emirates Mall. Y el Ski Dubai an unforgetteble snow experience. Algo dificil de asumir. Decir que también es una pista de esquí común es decir bastante. Por partes: hay una parte, el Snow Park, 3.000 metros cuadrados, con un montón de juegos de invierno para chicos o adultos inmaduros. Pero al complejo de esquí, con sus cinco pistas por dificultad, van esquiadores normales a esquiar, con su ropa y las tablas que traen de la casa. Claro, claro, que hay negocios de ropa y accesorios de esquí alrededor de las pistas. Y una cabaña para tomar cacao caliente en el promontorio. Lo bueno es que los chicos pueden entretenerse tranquilos si cada tanto van a ubicar a mamá al vidrio de la confitería motañesa de la fogata high definition, donde ella detendrá el tiempo con foto de tablet.
El vecino reciente de la Palmera no probó todavía todo esto. La verdad, sale poco. Su (desde que él sacó registro) ex chofer, Naser Obaid, su hombre de (más) al lado -un poco forzado decirle “el seguridad”- le comunica invitaciones de toda clase, cuando no le aporta buenas ideas propias. Pero no. Dificil. Una vez -tanta  insistencia- fue al Burj Al Arab, el hotel que acasó fundó esta ciudad para la curiosidad de occidente. El “velero” de la isla artificial, la grifería de oro, la cancha de tenis suspendida, las siete estrellas pos-hoteleras.
Pero fue algo excepcional, secretean los pocos y excepcionales que lo tratan fuera de su lugar de trabajo.
Hacia ahí va ahora, otro día, el vecino de la rama K: a trabajar.

Rutina: la curva suave de Al Kishab, entre mansiones de cinco millones de dólares con escalera al mar; a la derecha por Al Mirziban la avenida vertebral del complejo con un barrio privado en cada brazo. Esta vez  va solo. Ya no hace tanto calor. Es a la noche. La luna del Golfo Pérsico no es menos que ninguna. Ansiedad: es martes, día previo a un nuevo partido de su equipo, su trabajo, el Al Wasl Sports Club. El emperador. Los tigres amarillos. Club del siglo con presente deportivo a reverdecerse. Sexto de doce en la última liga. Afuera de la Copa de Campeones de Asia. Animo caído hasta que el bien contactado empresario de futbolistas Silvio Fontana llamó para preguntar si “un entrenador argentino” -sobre eso lo habían consultado- podía ser uno que se llama Diego Armando Maradona.
Claro.
El que llega ahora a trabajar, al entrenamiento cerrado, “táctico”, con el Audi negro que deja en marcha y con la puerta abierta para que su hombre de (más) al lado lo mueva hasta lugar adecuado. “After training”, avisa, sin frenarse, a las tres o cuatro personas que lo esperan para la foto. Todo  muy tranquilo en el  barrio Zabeel, donde Al Wasl tiene estadio e instalaciones. Rashed Essa, 21 años, estudiante universitario, la figura local, el “bueno” de los emiratíes, estaciona su Lamborghini Diablo, de esos autos achatados que a uno no le llegan a la cintura. Algunos de los jugadores llegan vistiendo la túnica blanca de los varones árabes, llamada thoub; otros están como muchachos jóvenes de occidente. Bermudas, alguna camiseta del Barcelona. El argentino es Mariano Donda. Maradonda. No está mal. “Sin dudas tenemos más presión por ser extranjeros”, interpreta  las preferencias fotográficas por los extranjeros. Para hacer amistad, los hinchas congregados – se juntaron unos más- prueban con nombres de astros argentinos. “Riquelme es bueno como Maradona”, tantean. Es rara praxis, hay que decirles, pero igual Riquelme es fenomenal, por favor. “Very, very, very good, Riquelme, indeed”, nos entretenemos con ese inglés que los locales aprenden por costumbre en la calle.

No hay acuerdo definitivo sobre cuál es el deporte más popular en los Emiratos Arabes, este país, una confederación de siete estados. Abu Dhabi es la capital. Dubai, “la” ciudad, el símbolo de una riqueza material casi lúdica. Entre los nacidos en el país, el deporte preferido sin dudas es el fútbol. Pero el equivalente a los picados argentinos son los partidos de cricket en los baldíos -pura arena- entre los “expatriados”: la mayoría inmigrante.
 No todos los taxistas -extranjeros, la mayoría- saben donde está el predio del Al Wasl, por ejemplo. “Al lado del hospital Al Wasl”, indicamos, y ahí sí, rumbo a Zabeel. Por la eficiencia de las autopistas el estadio está bastante cerca de cualquier parte. Los autos y la velocidad, un tema: a la noche hay picadas, o algo de la familia. Se escuchan los rebajes desde el piso 36 de la torre que nos tocó en suerte, el Rose Rayhaan Rotana, con 333 metros, el tercer hotel más alto del mundo. Los excesos con los aceleradores son un problema que explotó con la muerte de Dhiab Awana, el jugador que se había hecho famoso por patear un penal de taco en un partido de la Selección. Se mató cerca de Abu Dhabi, por manejar hablando por teléfono. Conmovió e hizo pensar a todos. También a Diego Maradona, que  fue para visitar al padre del chico. Fue una de sus pocas salidas. Las fotos lo mostraron agarrando al hombre de la mano, con gesto de consuelo y resignación. Rezaron juntos, según escribieron los diarios.  

Fin del entrenamiento en Zabeel. El micro ploteado con los colores de Al Wasl espera al plantel. Vienen Roberto Trotta y Héctor Enrique, los ayudantes de campo. Y los demás. Diego queda para el final. Los hinchas, habrán sumado unos diez, se le van encima. A Diego no le gusta que lo toquen. El fiel Naser a veces hace de sacabrazos. Esta vez el gesto es este: una foto con todos, listo, pero hoy no me pidan la sonrisa. Sabemos: Maradona, siempre magnético, va de genio repentizador a rotundo descortés sin una lógica facilmente detectable. Hoy está ni. Cumple. Unas fotos sin sonrisa y él mismo que pone fin a la sesión. Ya está arriba del micro para ir al hotel. Maradona impuso estos detalles de profesionalismo: concentración el día antes del partido y gatoreit después de transpirar. Los excepcionales que lo tratan fuera del club comenta que se sorprendió con los rasgos de amateurismo de jugadores que reparten el tiempo entre el fútbol y alguna actividad de medio día en la esfera del Estado.
“Solo quiero que el Ejército y la Policía dejen a mis jugadores jugar. Y le voy pedir a los profesores de las universidades que reprogramen su clases”, se quejó a su estilo.
Ahmed bin Rashid Al Maktoum, el presidente del club, debería ser una buena vía a tal fin: es  jefe de Policía y de Seguridad Pública.Y el hermano de Mohamed bin Rashid Al Maktoum, ruler (titular) de gobierno de la ciudad y vicepresidente del país.

Los retratos de los jeques están en todas partes. En los negocios del  Dubai Mall. Con 1.200 locales y un mercado del oro propio, es el shopping más grande del mundo. Inmenso. Tiene  cinco cuadras de largo. Alberga sus propios récords en esta Guiness City. Uno, con placa de tonta enunciación: el panel de acrílico en una pieza de mayor superficie, sí, del mundo, con 33 metros de ancho y casi ocho y medio de alto. Ese plástico es la vidriera que conecta el shopping con el Acquarium Dubai. El costado de una pecera tan grande como todo. Detrás del acrílico está ese parque del mar bajo techo con cualquier cantidad de tiburones asesinos y una opción  de meterse a bucear y que un amigo le saque fotos desde afuera.
Como transporta a las profundidades marinas, el megashopping también conduce a la máxima altura edilicia lograda por el hombre.Un ascensor que trepa a a 10 metros por segundo y desde el mirador del Burj Khalifa vemos el oasis: es el Saga Park, verde-verde entre el amarillo arena, que predomina aún con todas las edificaciones que le pusieron al desierto encima.
Los 475 metros de altura del mirador no llegan a ofrecer la perspectiva para entender como sería The World si el proyecto más alunado de Dubai hubiera seguido adelante. No todos son éxitos redondos. Lo que hoy se ve como un amontonamiento de bancos de arena pensaba ser un archipiélago con forma de mapamundi repleto de mansiones y hoteles de superlujo. Problemas del inversor, el proyecto se paró y el mar trabaja con la erosión. El que quiere ver la razón de la naturaleza frente a la locura de la codicia, puede. Las últimas informaciones decían que se había vendido el 70 por ciento de las 300 islas disponibles y que  Madonna es una de las supuestas compradoras. Las islas que por el dibujo corresponden a Argentina son tres: una se llama como el país, la otra se llama Buenos Aires. La tercera lleva el nombre con que los ingleses llaman a las Malvinas Argentinas.

Volvemos al mirador que estamos pisando. Si queremos traducimos “Gold to go” como “oro para todos”. Es una máquina para comprar rápido lingotes que van desde los los 750 a los 7405 dirhams: unos 2015 dólares. No vemos comprar a nadie, pero todos se sacan fotos haciendo que compran. El lingote tiene la silueta del Burj Khalifa. Además de oro es un recuerdo. La entrada al top habilitado  de la torre más alta del planeta -828 metros hasta la punta de la antena- cuesta 27 dólares por anticipado, y 118 en el momento. Hoy ya está sold out para todos los horarios. A más altura el Burj Khalifa se va haciendo más angosto, como si  hubieran querido alcanzar el record a toda costa.
Y la verdad es que le saca 227 metros a la torre Abraj al Bait, que está en La Meca y es la segunda más alta. Y si pusiéramos un Empire State arriba de otro, apenas llegaríamos a 58 metros más arriba. Financiado por  la familia del emir, a mitad de su construcción superó al que era el edificio más alto en ese momento, la torre Taipei de Taiwán. Con el único Hotel Armani del mundo, residencias de lujo y oficinas en la mayoría de las plantas, el Burj tiene sus pies en la fuente (con show aguas danzantes) más grande de la tierra. Y en el piso 122 al restorán más alto del planeta. En el Atmosphere, si es de la preferencia, se puede encargar un bife Angus por 300 dirhams.  
Los retratos de los jeques también en lo alto del living de la casa de la Palmera que habita el por siempre astro del fútbol mundial. El mismo pidió que los colocaran.
La casa es un una unidad excedida en comodidades, con cinco dormitorios, grandiosa mesa de comedor, sillones de tapizados plateados, pisos de gran brillo de mármol, sala de juegos, obras de arte, y cualquier otro componente del llamado lujo asiático, además del acceso a la playa de aguas cálidas. Un casa enorme para un pareja, algo más aprovechable cuando llegan las visitas. Las  hijas y el nieto de Diego, o algunos amigos de él o de ella, que viajan para acompañarlos unos días. Un chica filipina se ocupa de la limpieza y el servicial Naser reviste cama afuera ante cualquier necesidad.
En este contexto Maradona vive haciendo pocas cosas durante mucho tiempo. De entrar a la casa lo más probable sería encontrarlo tirado en un sillón, fumando un habano, mirando fútbol, o tenis, o boxeo. O en el Skype con Benja. O viendo películas: a Diego le gustan la de acción, a Verónica las de terror. Y así horas. Fanatismos repentinos, muy Diego. Unos días fue el jugo de manzana. Comida libanesa: puede ser. Al cierre de esta nota, volaba a Dubai su perra Malenka, que había quedado en la quinta de Ezeiza. Y volaban las cosas de golf. Afortunado: al pie de la palmera tiene el Emirates Gof Club, uno de los mejores del país.
Mientras, quema calorías en el gimnasio de la casa: el estado físico ¿cuántos Maradona gordos y flacos conocimos? siempre lo tiene pendiente. Ir al súper, la justa deportiva de agarrar la cosas de los estantes y meterles en el chango lo entretiene. Ir a comprar ropa, no tanto ¿Le habrá agregado a la decoración ese cuadrito con un dibujo que le regalaron para el cumple,  un seleccionado de fantasía con Fidel, Chávez, Gandhi, el Chavo. Kirchner, Mohamed Alí, Evo, Mandela, y el dueño de casa hincado entre El Che y John Lennon?

El presidente de la Real Academia del Lenguaje universal del fútbol se comunica en español de Fiorito. Su traductor al árabe, Essa, es un libio de experiencia intensiva: ya trabajó con Bilardo cuando el doctor derramó tacticismo por su pais ¿Cómo será un “pim pam pum en libio?  Diego es más fácil, pero no en todos los casos. “Por ejemplo... dejame ver... Esta:  'comele los talones' ¿Cómo traduzco eso? Otra: algo con 'orto', con 'orto' y 'pasto'. 'El orto en el pasto'”.

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Mundo Al Wasl:
-La mezquita, dentro del predio. De pronto se escucha el llamado por los parlantes y los empleados del club, y los jugadores, si falta para el entrenamiento, o ya se terminó, que se inclinan en el lavapies y ya limpios entran para cumplir con uno de los cinco rezos diarios.
-El London Suites, un hotel. Ahí se aburre durante el día el uruguayo Richard Porta que no es que no lo merezca, pero juega en Al Wasl porque es australiano. Los australianos cuentan como asiáticos y conseguir un asiático sudamericano no es fácil. Así que acá está Richard Porta, sudamericano australiano, racionando la yerba y tratando de ganarse la titularidad y de lograr que en el restorán del London Suites no le gratinen el queso rallado.

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Los cuadros de los jeques están en el Mall of Emirates, shopping finoli amén del esquí. Las mujeres con todo el cuerpo cubierto entran al Marks & Spencer, al Gucci, al Louis Vuitton. Y entonces compran una cartera, pero también ropa que usan en la intimidad familiar, o en los cumpleaños entre mujeres en las casas. En los cumpleaños lo menos que hay es mucha pirotecnia. “Puede haber, no sé, un indonesio que sabe hacer esculturas con frutas”, nos aporta Rosana García, una dama chilena que se dedica al business con las perlas y a la joyería. “Le pedís que te talle un melón y hace un dragón”, pone de ejemplo. “Y no faltan las goody bag. El souvenir para las invitadas, que casi siempre tiene un perfume bueno, bueno, un voucher para un día de spa y una sesión de tatuaje de henna”. Puede ser que en el cumpleaños también sorteen un auto. Las rifas gustan. O un viaje en un crucero.
La ropa: la ropa es un asunto. La señalética del Emirates Mall pide que se la use apropiada, y si “apropiada” no alcanza para la comprensión -mucho turista de occidente entre clientela y paseantes-, “apropiada” es lo siguiente: pantalón superando la línea de la rodilla y los hombros cubiertos.
En la playa hay cuidado con eso.
Un turista italiano que está ahí puede estar con la zunga de leopardo disfrutando del contraluz del famosísimo Burj Al Arab.
Pero, anteojos:

Informa hoy el diario 7 Days -y es la tapa entera- que en este año 1.980 personas fueron multadas por sostener conductas inconvenientes sobre las arenas dubaitíes, desde Al Mamzar hasta esta bella Jumeirah, a cinco minutos de taxi de la pista de esquí.
Hoy, ahora, a las 17.50 de un día brillante en el Golfo Pérsico, a cinco minutos uno de otro, uno surfea la arena, otro se desliza por la olas. Los dos se ponen la ojotas cuando terminan, para irse.
Las multas: por sacar fotos sin permiso de las mujeres fotografiadas o por sentarse demasiado cerca de una familia cuando la (poca) masividad de concurrencia no lo justifica; o por jugar a la pelota y molestar. “Tenemos que asegurarnos que todas las famlias tengan garantizado el respeto y la privacidad”, dijo Abdullah Al Mazioud. jefe de la policía costera al 7 Days.

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Un joven en bermudas y una camiseta de la Juventus va por el Mall con su mujer vestida de pies a cabeza con la abaya negra. Apenas asoman los ojos maquillados y unas zapatillas del cocodrilo por debajo de la túnica. La escena de las mujeres comiendo por abajo del velo requiere para los visitantes occidentales de un ejercicio de tolerancia que es necesario. La situación de género ofrece datos diferentes. Los episodios de abuso sexual son escasamente investigados y se denunciaron casos de víctimas que terminaron castigadas al quedar expuesta su relación ilegal. En otro sentido, en los últimos años el país apareció bien ranqueado pro su medida recientes de género, en el puesto 29 entre 177 países. Y  hay el doble de mujeres que hombres en la universidad. 
Dubai es la ciudad más liberal de estos Emiratos Arabes Unidos. Que a la vez, dentro de la región, es un país aperturista.
A lo mejor quiera decir algo de esto que His Highness Sheikh Mohammed bin Rashid Al Maktoum esté a la cabeza de twiteos y adherentes, con 458.688 seguidores al cierre de esta edición.
No es una repentización Aníbal Fernández, ciertamente. “Saludos en este mes de Ramadán. Por favor, recuerden al pueblo de Somalía. El cuerno de Africa que desesperadamente necesita nuestra ayuda”: son tweets así.

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El jeque de Dubai siempre es el vicepresidente, igual que el mandamás de la capital Abu Dhabi es el presidente. No está escrito, pero así funciona. Este país es una confederación de siete emiratos fundada en diciembre 1971. Quiere decir que acabamos de superar el aniversario redondo de los 40 y la imploraciones a la unión del espíritu emiratí están bien presentes.
Si esta zona del Golfo fue el paraíso de los pescadores de perlas, la suba en el precio del petróleo cambió todo. Y el boom de la construcción a partir de los años ochenta, modificó el perfil poblacional con la llegada de una enorme cantidad de inmigrantes. Hoy, Dubai cuenta con más de tres cuartas partes de residente extranjeros. Los “expatriados”, como aparecen traducidos al inglés en las web del Gobierno. Son inmigrante no-ciudadanos, la mayoría proveniente de India y Pakistán, que viven con salario bajos, en malas condiciones y la sola felicidad de ahorrar para su familia. El la construcción del Burj Khalifa estallaron esas contradicciones, con protestas por las injusticias laborales y a favor de la sindicalización en un país donde los cargos políticos son hereditarios y no hay sistema de partidos. Hace cinco años llegaron las elecciones limitadas. Se vota entre candidatos para elegir la mitad de los 400 lugares en el llamado Federal National Council. La otra mitad es elegida directamente por lo emires. El cuerpo no tiene poder legislativo, pero puede discutir temas y proponer regulaciones. Influye.
Por geografía, Emiratos -la segunda economía de la región detrás de Arabia Saudita- ocupa un lugar clave. “Una tercera parte de la población mundial vive a una pocas horas de avión de Dubai”, introduce Tim Clark, presidente de Emirates Airlines, la línea que desde este mes tiene vuelos directos a Buenos Aires. El aeropuerto de Dubai será en breve el más grande del mundo, de acuerdo al plan de inversiones contado en billones que anunció el Gobierno. Convertirá a la ciudad en algo que los proyectistas llaman una Aerotrópolis: infraestructura y economía centradas en el actividad del aeropuerto.
Dubai tiene todo y a Maradona. Quiere más, más. Hasta se atribuyó, y con qué necesidad, el nacimiento del habitante 7.000 millones del planeta. Marian, preciosa bebé, 3 kilos con 270 gramos, hija de un jordana. Los diarios decoraron la noticia con algunos datos: los médicos aseguran que las parejas cada vez tienen menos hijos, porque se casan más grandes y porque crece la infertilidad. Aquí también.
En la ciudad con más grúas funcionando en el mundo -Dubai-,en el país, en la región, se reza cinco veces al día. Por un parlante se escucha el llamado. Es en el shopping, en el aeropuerto, en un club con mezquita incluída, como el Al Wasl. Todos saben hacia donde está la Meca. En los hoteles, la flechita en el techo ayuda a orientarse.

“Dubai es un buen lugar para desarrollar una profesión. Si trabajás mucho, podés vivir muy bien”, resume Ahmed Musleh, un dentista que vino desde Bagdad.
Twitter: la primera mujer en el ránking es Lara Setrakian, corresponsal económica de Bloomberg TV, con 30.000 seguidores.
Nota en el diario Noticias del Golfo. A 40 años de la unión, los viejos se quejan. Antes, explican, la vida era más fácil. Los hijos nacían en la casa, no había personal doméstico y cualquiera -evoca Mohamed Al Tyel “podía libremente ir en un bote hasta las islas de Abu Dabi, cazar un halcón, venderlo y hacerse rico como un rey”.   
Miércoles a la noche, que es como jueves la noche. Hay que correr todo para adelante porque fin de semana es viernes y sábado. La noche está hermosa y la luna del Golfo Pérsico (otra vez) insuperable. Y no hay mosquitos: muy importante para la calidad de vida.
Hoy el partido del Al Wasl es gratis porque es contra Al Jazira, de Abu Dhabi, rival por la punta. Ideal para mostrar gente en la tribuna. Normalmente la entrada se cobra 10 dirhams, menos de 3 dólares, como en un  partido de la Primera C en Argentina. Nos preguntamos si también habrá convertibilidad futbolística. Todo tranquilo al ingreso, pero revisan a los hinchas. Palpados para el fútbol, hacen escala en el lavapiés y dedican unos minutos a la oración ¿Rezarán por un resultado? Hay razones: el visitante es un equipo poderoso, con un presidente, Mansour bin Zayed Al Nahyan, que es también el dueño el Manchester City.

En un rato hay unas 9.000 personas en el estadio. Es mucho para un liga con tres años de profesionalismo pleno. En Zabeel, el DT ilustre, además de resucitar sponsors, levantó el promedio de asistentes e hizo hervir la venta de palcos vip. Se agotaron en dos horas. Los visitantes están en una cabecera. Si uno conociera algo sobre música árabe no caería en la liviandad de sostener que están cantando algo parecido a un gospel, con tambores y el jefe de la barra adelantándose con un megáfono. La melodía es célebre y global: We will- we will- rock you. Tocados, los ruidosos de Al Wasl la tapan una canción que le hicieron a Maradona para el cumpleaños 51. Le hicieron una canción y encargaron una torta con forma de pelota. Maradona fue 10 minutos, pero se lo ve con buen gesto en las fotos. Cortó la torta incluso. Más contento estaba con la torta de la fiesta de la casa, que tenía una bandera argentina. Esta noche la hinchada de Al Wasl tirará por primera vez papelitos. Hay un idea de argentinizar la atmósfera. Before Maradona, una cosa. Now, otra. Para el after Maradona falta. Tiene contrato hasta junio de 2013. En este poco tiempo introdujo el concepto de “meter presión”. En el cotillón que acompaña tiene bastante que ver Alejandro García, un argentino maradoniano que apenas Diego llegó aquí repentizó un Facebook y un blog argentino de Al Wasl desde los teclados de su casa de Merlo.Terminó trabajando para el media press del club e instalándose con la familia en Dubai. Tiene su bandera con la palabra “aguante”,  mientras que los locales, con su asesoría, le sacaron un empate al idioma español con el siguiente aerosol en lienzo:  “35 año (sic) de futbol alegre... Maradona”.
El ambiente en el estadio es, efectivamente, distendido, por momentos inocentón. Pero eso es bueno. Hay pulmón de seguridad donde las hinchadas de Al Wasl y Al Jazira se juntan, allá en el córner, Pero el pulmón está cubierto por un bandera del Al Wasl, de la que los muchachos de Al Jazira, aunque la tienen a mano, ni siquiera analizan tironear un poco. El blanco de la túnica hermana a todos. En el vip de la platea está Vero, está Giannina con Benja, el nieto de Diego. Salvo esta platea, más alta y techada, el estadio de Al Wasl es una cancha petisa, con exactos diez escalones en la rueda de tribunas. Los que dominan la vastedad del fútbol argentino opinan que se parece a la cancha del Deportivo Español. Puede ser. La baja altura permite ver el entorno. El Burj Khalifa de un lado, la pirámide del City Center, del otro. La del estadio es luz de día y quema la cara. Hoy, además de los papelitos, hay pirotecnia, humo amarillo. Como no se consiguen con facilidad -defecto de márketing-, las camisetas originales el club se reemplazan con unas galeras de fieltro  unas camisetas amarillas de equipos globales -vemos una de Anelka suplente del Chelsea- y unos foulard demasiado refinados para el fútbol.

The non paid fans, tienen escrito. Los hinchas de Al Wasl se jactan de ser los únicos seguidores genuinos del fútbol emiratí. Los que de verdad van a la cancha por amor. Los puros.
“Los otros equipos alquilan los hinchas. Le pagan a chicos de 8 o 9 años para que vayan a la cancha a cantar cancioncitas. Por años gastan hasta 3 millones de dirhams (3,60 dhs = 1 U$S) para las hinchadas ”, se brota el fan Humaid, un empleado público que forma parte de la conducción de lo que habría que hacer un esfuerzo cultural enorme para llamar la barrabrava.
“Somos los que organizamos la fiesta”. Ahí si. Ya empieza el partido. Hace tres años que Al Wasl no le gana a Al Jazira. “Is the past”, se ilusionan los hinchas con el inglés de la calle. En una hermosa noche, la luna, la guarda luminosa de edificios, el “gospel”, aaaaataca el Al Wasl de Diego Armando Maradona. Uno de los jugadores árabes patea y cuando el tiro sale del pie ya se sabe que la pelota se va a ir alta, pero muy. Diego lo sabe más que nadie y ni se para. Pero igual  hay un uhhhh  cuando la pelota supera la línea del travesaño, un metro arriba. El partido es entretenido porque nadie sabe marcar muy bien. Porque es malo es divertido, como un voley de playa. Maradonda, el argentino, trata de jugar. Será por la pelada que trata de jugar como Verón. Tira esos pases con el empeine. Se puede pensar que ante la imposibilidad de edificar una sociedad aprovecha su tiempo aquí para entrenar sus gestos técnicos. Sabe jugar al fútbol y en razón de eso a veces se la da el compañero mejor ubicado. A veces es realista y no se la da.

Ahora sí se enciende Diego Armando Maradona, que interpreta que el árbitro está cobrando para el rival. “¡Todo para allá! ¡Basta!”, y es el dedito, y es el tijeretazo de antebrazos que testimonia la injusticia sin necesidad de traducción al árabe. El lenguaje de gestos es universal, pero hay que apuntalarlo. Llama al traductor para que le funda los oídos al cuarto árbitro. Sí, sí: el traductor está en el banco de suplentes, en pantaloncitos y va a hablar en árabe con el árbitro. Ahora es difícil saber cómo es el partido. El fútbol es esa experiencia sensorial que no se reduce a la vista; dónde los sonidos y silencios aprendidos en el medioambiente propio explican cada momento. Acá el repertorio es otro; aplauden y gritan cundo un defensor propio rechaza con la cabeza después de un córner (un ejemplo). En Al Jazira juega Matías Delgado, otro argentino, que caza un pelota en el borde del área y prueba. Palo, gol. Al Jazira va a ganar. Es el descuento, Al Wasl pierde pero los hinchas siguen aplaudiendo los quites de sus jugadores. Ya está, perdió. Los dirigente de Al Jazira gritan en la platea, en medio de los locales. No pasa nada. Nada, nada. Hay conferencia de prensa. Maradona tiene que darla por contrato, no importa si pierde. Barrilete cósmico entra cabeceando.“¡Estoy tranquilo porque mi equipo juega al fútbol!”, vocifera en español.
Se sienta: carota maradoniana.
Los periodistas -habrá, 10, 12, bastantes, porque era un partido por la punta- preguntan en árabe. El personal translator le traduce a Diego y otro traductor  pasa en limpio en árabe y en inglés. Lleva tiempo y por eso las preguntas se acotan. Tanto abrazo en una noche épica de Montevideo para que ahora Maradona lo atienda así nomás al Doctor. “Jugar a defenderse y hacer tiempo es de la época de Bilardo, muchachos”. “Hoy acá se inventó el 'ay con foul”. A los jugadores de Al Jazira le hacían un foul y antes gritaban '¡ay!'”.
Afemina el tono: ese Diego que es actor.
“Deciles todo, todo ¿eh?”.
Ese Diego temible, con  la comisura de la boca hacia bajo y los brazos cruzados con los pulgares para arriba.
“¿Listo, muchachos?”
Sacar los signos de pregunta.
Diego manda. Listo, que está Benja, y un abuelo con muchas ganas de hacerle carotas y zamarrearle un poco el cochecito para hacerlo reír. En dos minutos los Maradona y allegados ya están repartidos entre las dos camionetas Audi Q7 que presiden la flota asignada. Comentan que Diego extraña un Rolls Royce Phantom que disfrutó en los primeros días de su estadía. Es un auto especial con 44.000 tonos posibles de pintura (Wikipedia) que en Argentina puede encargarse por unos 600.000 dólares. Pero en Dubai, donde las demencias del lujo compiten en el llamado de atención, es posible ninguna de ellas, nada, como en una estatua de oro, llame la atención del todo.
Acaso ni el Atlantis, el hotel que honra al continente sumergido, que ahora sí, reingresando a la Palmera está obligado a ver de frente, con el inmenso arco árabe y las lucecitas de las 2.000 habitaciones en dos cuerpos. Está en esa especie de gorra de baño gigante que es el rompeolas de la isla artificial y costó 1.200 millones de dólares. Abreviando, incluye un parque acuático de 16 hectáreas Y un shopping temático. Y dos estaciones del monorriel que en poco tiempo se unirá con el Metro del continente. Y hay ofertas de casamiento a 450 dirhams por persona que ademá de la torta y la wedding planer, ofrecen la noche en el hotel, limusina y un remojón para nadar entre delfines.

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Un túnel submarino conecta el hotel con la sección principal de la isla artificial, que se terminó de construir en 2008. El tronco mide unos 2 kilómetros de largo y de él salen las 17 ramas. En la base están las curiosas islas Logo, idénticas, que reproducen el emblema de la empresa que desarrolló el emprendimiento. Las dos pertenecen al ruler de la ciudad. Frente a la palmera, en el mar, está proyectado Hydrópolis, el primer hotel bajo el agua del mundo. Uf.
La ciudad escenográfica, toda nueva aterrizada sobre el desierto, la Disney para adultos -todo se ha dicho-se rompe -¡aire!- en el área de Deira, el casco viejo, un sitio con fibra humana. Los souks s (mercados),  la vida  en las calles: una mezcla de la Vuelta de Rocha con el Once con vendedores que casi agarran a los visitante del brazo para meterlos en los negocios y venderle oro, relojes, vestidos de la India, o algún atuendo árabe para llevarse de recuerdo. Son muy buenos los conjuntos de maniquíes conformando la familia árabe más indicada. El riachuelo que atraviesea el barrio es una fiesta de barcos chatos con la bandera tricolor del país que cruzan a la gente de orilla. Y de barcos más grandes, practicamente históricos, esperando cargar toneladas con los elecrodomésticos y comestibles apilados sobra palets en la veredas.
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De vuelta a la torre de los 333 metros, nos distraemos con el book de Luxhabitat,  una empresa de bienes raíces.
En la foto de la tapa hay una mesa con maníes y con manzanas verdes; no hay copas de champán, pero hay una hielera y balde. La botella que asoma es de agua mineral.
Párrafo sobre el alcohol: se consigue poco. En los restoranes que dan a la calle, en los patios de comida, nada. En algunos pubs de algunos hoteles, sí.
La tapa de Luxhabitat: atrás de la mesa hay un rectángulo dividido en dos partes. Una cuadrado de pasto sintético y otro cuadrado con una pileta; hay un cerco de palmeras y, al lado, la cancha de golf.
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¿Cuánto vale? Más información. Se trata de una “masterpiece”, una obra de arte, tiene sala de cine, seis habitaciones, seis baños, es una “casa familira que le cumple a su vida todo sus sueños? El precio: on plicaction. Hay que preguntar.
Si no, este penthouse llamado La Reve, en la Marina Dubai, “quizá el el departamento más lujoso de la ciudad”. La conversión desde los 72 milones de dirhams arroja una cuenta hasta la mínima expresión de la unidad: 19.682,886 de dólares.
En la tele de la habitación está el canal Eye on Dubai, con servicios como la temperatura y la cotización de las monedas. Y unos consejos que van pasando por un scroll:
-El agua es desalinizada. Se puede consumir pero se recomienda beber agua mineral.
-El regateo todavía es común en Dubai, sobre todo en los souks.
-Está considerado ofensivo señalar a un persona con la mano

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¿Que es Maradona para esta ciudad? ¿Y para Al Wasl?
Ahmad Khalifa, jefe del centro de medios del club, mira tajante y corta el aire en horizontal con la palma abierta:
-Everything
Todo. 
Monologa: “Maradona va a hacer historia en Al Wasl. Todos amamos a Maradona. Durante muchos años escuchamos algunas cosas malas sobre Maradona. Pero hay que sentarse con Maradona para saber lo qué es: una buena persona. Un persona normal, que a veces se enoja, Y a veces se enoja mucho, como las personas normales. Que todos sepan esto: para nosotros Maradona es todo y tenerlo es mucho más importante que ganar una liga. Ligas podemos ganar muchas. A Maradona lo vamos a tener una sola vez.” 
Ya pasó Al Jazira. Antes hubo otras derrotas antes y habrá triunfos después. Es otra noche perfecta y hoy el entrenamiento es abierto al público. En Al Wasl todo es relajado. Llega un taxi con alguien que quiere curiosear y el vigilante abre la barrera ¿Qué puede venir a hacer de malo?
El fan recomendado del día es Seyed Musani, que se vino de Irán para cumplir con el sueño de sacarse una foto y hablar unas palabras con Diego. Nos huele argentinos y besa nuestra mano ofrecida (En un crescendo de pasión con el fotógrafo elige el cachete).
“¿Ese es el que usa auto de Maradona?”
“Sí”.
Iraní de la ciudad de Abadán besando el techo de un auto.

Lista de ringtones de un iraní en Dubai:

Himno Nacional Argentino, cantado por Jairo
Gol del Barrilete Cósmico por Víctor Hugo Morales
Minuto final de Argentina campeón en México por el Gordo Muñoz
La canción de Rodrigo de “la Doce fue quien coreó”
Y dale alegría, alegría a mi corazón
La de Manu Chao

Las pasa en la platea. Se escucha bastante porque no hay mucha gente. Pero apaga el teléfono porque ya está Diego en el campo “¡Viva Giannina! ¡Y viva Dalma!” lo recibe.
Diego saluda con la cabeza. Ya es un éxito. Falta la foto. Y besarlo de prepo.
En un rato llegará eso.
Miren ahora al jefe está caminando por el círculo central “¿A ver?”, lo llama a su ayudante, el mismo que le pasó la pelota en el alumbramiento de la secuencia más gloriosa de la historia del futbol mundial.
Ahora se le tira de sobrepique. La pelota ya durme sobre el pecho del jefe, que la deja deslizar por la panza y la devuelve de cachetada.
“Qué mal que la paré ¿no?”






Derrota bien reservada

Se disputó la 12a fecha de la Etisalat Reserve League. En Emiratos Arabes Unidos el partido de los segundos equipos se disputa al día de siguiente del de primera e invirtiendo la condición de local, por lo tanto, Al Wasl recibía a Sharjah en una maravillosa y fresca tarde en Zabeel. Las 40 o 50 personas que se hicieron presentes en el estadio esperando ver un entretenido cotejo y una victoria del Emperador en reserva se llevarían una doble decepción: El partido fue monótono, anodino y fulero por donde se lo mire y, para colmo, la victoria se la terminó llevando el conjunto visitante.
Estuvieron 85 minutos casi sin agredirse, por el lado de de Al Wasl solamente algún que otro embate de Abdullah Abdulrahman pareció, solo pareció, que podría llevar peligro; mientras que por el lado de Sharjah, las bicicletas y buenos pases de el brasileño Edinho le ponían algo de buenas intenciones al match.
En dos jugadas de córner, a los 40 y 45 del segundo tiempo, Sharjah nos terminó de amargar la tarde  y, cuando el solcito de la tarde ya se iba despidiendo, llegó la única sonrisa para Al Wasl y la provocó un insólito error de la defensa visitante, bien aprovechado por Maher Jassem, quién había sido mandado a la cancha por el técnico Ali Hassan un ratito antes. El final fue 1-2 y, con este resultado, Al Wasl quedó octavo en la Liga de Reserva, a 17 puntos de un Al Ain que, aquí también, es puntero por escándalo.
Al Wasl salió al campo con Rashid Ali en el arco; Humaid Hamed, Hassan Mubarak, Ahmed Al Fardan y Tariq Ahmed como defensas; Abdullah Bin Lahej, Hassan Ali Ibrahim, Ahmed Ismail y Abdullah Yousuf en la línea de volantes; Hamad Al Hosani como media punta y Abdullah Abdulrahman como punta entera.

El partido en fotos

El equipo hecho un ramillete antes de comenzar. En la tribuna, el amigo Saloom se dedica al BlackBerry
Maher Jassem entró y le dio el descuento a Al Wasl aprovechando un grosero error de la defensa rival
Khalifa Bin Lahej a pura habilidad por la derecha
Obaid Nasser presionando en mitad de cancha
Rashid Ali, relegado a 3er arquero desde la llegada de Ahmed Mahmoud
El coqueto tablero electrónico de Zabeel
Yousuf Faisal fue arquero suplente
Abdullah Abdulrahman y su potencia habitual
Abdulla Yousuf
Ahmed Ismail lo corre a Edinho, que le dio bastante trabajo
Hassan Mubarak, habitual titular de Diego, hizo fútbol en reserva
Humaid Hamed, uno de los juveniles más prometedores de El Emperador
Lahej le puso clase a la tardecita de Dubai
Una típica postal de arquerazo para Rashid Ali